4 de agosto de 2009

We are eternal, this pain is just an illusion






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Comprender la vida no es una tarea fácil, ¿Pero eso debe usar como excusa para no querer vivir? La respuesta es “no” claro y rotundo, en mi caso hago caso omiso a ese “no” y si uso como excusa la dificultad de la vida para no querer vivir, soy una persona que le gusta la salida fácil y que no le da vergüenza decirlo, soy floja, soy tan floja que ni para suicidarme tengo ánimos.


-Entonces, ¿Por qué sigues viva?-


Sigo viva por amor, por el amor que me entregan mis padres, mi familia amigos y pololo, se que si yo me matase, dejaría un dolor inmenso en especial en mis padres, ¿Seria justo que yo les hiciera eso? si lo único que hacen es sacrificarse día tras día para darme un mejor futuro, ¿Es justo que yo quiera destruir ese futuro?... No, ¿cierto? Es por eso que sigo viva.


-Pero eso tampoco es bueno, ¿no?-


No, no es bueno. Lo bueno seria que yo dijera “Quiero vivir por que tengo ganas de vivir, de ser alguien y luchar por lo que quiero.” Pero no es así no tengo esas ganas, por algún motivo las perdí y no sé donde, las preguntas que me dan vueltas en la cabeza es ¿Dónde las deje? ¿En qué momento las perdí? ¿Esta bien vivir así? ¿Las recuperaré? La verdad espero que si…


-También espero eso.-



1 de agosto de 2009

Baterias agotadas

-Sandrita tienes que cambiar tu forma de ser. No puede ser que una niña de tu edad se la lleve acostada todo el día sin hacer nada, ¿Como es posible que no seas capas ni de lavar un plato?- Dijo el padre sentado en la cabecera de la mesa, la joven solo bajo la cabeza con vergüenza y frustración al mismo tiempo, en eso la mamá que estaba al lado de ella comenzó a hablar con angustia en su mirada, -Sandra tu no has sido maltratada, te hemos dado todo lo que has querido, Debes cambiar y poner un poquito de tu parte.- Dijo l a madre con un tono de tristeza y a la ves rabia. La muchacha abrió la boca y comenzó a dar un discurso y un llanto comenzó tras el discurso esto hizo que fuera poco entendible lo que decía…

“Yo sé que tengo una vida envidiable, que cientos de niñas querrían tener lo que yo tengo, y las oportunidades que he tenido. Tengo unos padres amorosos y que me comprenden lo mismo con mi hermano y mis familiares mas lejanos, todos siempre pendiente de cómo estoy y al igual que ustedes me dan su apoyo. Amigas que me alegran la vida con sus idioteces y que cuando lloro ponen su hombro para apoyarme en el y llorar. Además de un hombre que me ama que desea compartir su vida conmigo que quiere que seamos felices por encima de cualquier cosa, capas de sacrificar su vida por mí, pero aun así, no tengo ganas de vivir simple y yana mente se me agotaron las ganas de vivir.” Esas palabras de aquella muchacha calaron hondo en el corazón de sus padres, el primero en pronunciar una palabra fue su padre y dijo -¿Cuándo te empezaste a sentir así?- Ella respondió -Desde hace tres años, cuando salí del liceo, salí llena de ilusiones proyectos y sueños, pero hubo un minuto en que esos sueños desaparecieron, se esfumaron de mi corazón y mi mente ¿Por qué? Ni siquiera yo misma lo sé, respiro por inercia, como por que me dan comida, pero si fuera por mí ojala muriera en este mismo instante, me siento mínima, vacía, nada... y si no me he suicidado es por que ni eso me dan ganas de hacer, no es que este cansada de vivir, solo no tengo ganas de hacerlo, simplemente eso…- Su padre la interrumpió y dijo –Sandrita parece aquí- y apunto al lado de su asiento, ella se paro a su lado y con un movimiento torpe su padre se arrodillo a su lado abrasándola desde la cintura y entre llanto le dijo –Sandrita prométame que jamás atentara contra su vida usted es mi orgullo a pesar de todo seas como seas tu eres lo mas hermoso que he tenido en la vida, perdóname si he sido un mal padre y si no te he dado lo que has querido pero a veces no puedo darte todo…- ella haciéndole cariño en la cabeza y llorando dijo – Papá no son ustedes, soy yo, soy yo la que por alguna razón siento este vació aquí dentro, pero jamás haré algo como suicidarme por que se que si lo hago ustedes sufrirán y no se merecen sufrir por mi culpa, no merecen esto que les estoy haciendo- el padre se volvió a sentar en la silla y ella en la de ella, la madre lloraba desconsolada, y luego de un rato cesaron los llantos y la madre saco su teléfono celular, marco un numero y llamo, la muchacha que estaba en una especie de trance profundo que solo tomaba atención al televisor… -Sandra mañana no iré a trabajar iremos al psicólogo las dos ¿Escuchaste?- La muchacha asintió son saber bien lo que había oído.

Sandra solo deseaba morir, jamás se lo había dicho a nadie, absolutamente nadie, esos pensamientos solo pertenecían a ella y su mente, no fue alivio lo que sintió al decirlo, mas bien sintió que le había sacado el seguro a una granada que no debía explotar, ella estaba bien aparentando ser feliz, pero ahora se hallaba sumergida totalmente en el hoyo.